Toda cultura expresa la alegría de vivir a través de los dulces. Aquí están los destinos turísticos donde el postre se eleva verdaderamente a una forma de arte.
Europa

- París, Francia: Macarons (Ladurée, Pierre Hermé), croissants, tarta Tatin, crème brûlée civilizada, milhojas (mille-feuille).
- Viena, Austria: Sachertorte (Tarta Sacher), Apfelstrudel (Strudel de manzana), Kaiserschmarrn — típicamente servidos en las grandes cafeterías tradicionales.
- Estambul, Turquía: Baklava, künefe, delicias turcas (Turkish delight) — la perfección pura empapada en almíbar.
- Nápoles, Italia: Sfogliatella, babà, gelato tradicional — la auténtica cuna de la mejor repostería italiana.
Asia
- Tokio, Japón: Mochi, taiyaki (waffle japonés tradicional en forma de pez cruzado), cualquier delicia con matcha y su increíblemente bella pastelería japonesa-francesa.
- Taipéi, Taiwán: Pastelitos (tartas) de piña, enormes montañas de hielo raspado (bingshan), postres exóticos con té de burbujas (boba).
- Bangkok, Tailandia: Arroz pegajoso con mango fresco, original helado de coco, khanom buang (crepes tailandeses).
- Estambul, Turquía: Künefe, dondurma (el emocionante y elástico show de helado), buen baklava.
América
- Buenos Aires, Argentina: Literalmente dulce de leche en cualquier cosa imaginable — alfajores de maicena, churros enormes, deliciosas facturas.
- Ciudad de México (CDMX): Churros tibios con rico chocolate amargo, el mágico pastel de tres leches, refrescantes paletas (paletas de frutas de temporada).
- Nueva York, EE.UU.: El densísimo y rico cheesecake (en Junior’s), cronuts exóticos, auténticas galletas en blanco y negro (black-and-white cookies).
Medio Oriente
- Tel Aviv, Israel: El clásico Halva, knafeh (dulce horneado), malabi (pudín ligero de agua de rosas).
- Dubái, EAU: Luqaimat (diminutas bolas de masa dulce y crujiente), increíbles postres artesanales premium finos a base de los mejores dátiles de oriente.
Pensamientos Finales
Al final de la jornada, los deliciosos postres azucarados logran conectarnos directamente a las raíces de una cultura de la manera más inmediata y profunda posible, y siempre a través del puro y placentero gozo innegable, directo y honesto. Definitivamente siempre debe guardar un lugar importante y bien reservado para el postre; este suele representar habitualmente la parte más alegre, placentera, significativa y muy duradera la muy memorable experiencia en el recuerdo de una excelente comida de vacaciones de viaje.


